Bebés y mascotas: Cómo gestionar su convivencia

¿Quién dijo que los bebés y mascotas no pueden convivir en un mismo hogar? Quienes hayan pasado por el tramite de ser padres o madres y tener algún animal en casa saben que es posible. Es más, hay expertos que aseguran que tiene aspectos positivos. Eso si, para una convivencia positiva se recomienda seguir una serie de pasos para tener una convivencia positiva.

En muchas ocasiones, nuestra mascota se convierte en el primer bebé de la relación. Nos volcamos en su cuidado, mimándolo como un miembro más de la familia. Con la llegada del bebé, es posible que baje la atención hacia nuestro perro o gato, y éste lo notará. Es por eso que debemos prepararle para la llegada del nuevo miembro de la familia.

Antes del nacimiento de nuestro bebé…

Nuestras mascotas pueden sufrir celos hacia el nuevo miembro de la familia. Hay que entenderlo, pasan de ser los peques de la casa a dar un paso atrás. Ahora nuestra atención se centrará en nuestro/a hijo/a. Para que nuestra mascota tenga un proceso de aceptación rápido, deberemos ir preparandolo con meses de antelación.

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Por ejemplo, si el bebé va a dormir en la misma habitación junto a sus padres, es conveniente que la mascota, si dormía de forma habitual en la misma habitación, se acostumbre a hacerlo en otra. Es algo que debemos ir modificando con semanas de antelación.

Es evidente que habrá un miembro de la pareja, ya sea ella o él, que dará un cuidado especial al bebé. En caso de ser la mamá, es recomendable que su pareja vaya haciendo más caso a su mascota en los meses anteriores al parto. Debemos acostumbrarlo para que no sufra un cambio brusco.

Después del parto

Suelen recomendar que una vez nacido nuestro/a hijo/a, llevemos a nuestro perro algún objeto o ropa de él/ella para que así vaya reconociendo su olor. Parece una tontería, pero no lo es. El animal se puede acercar a oler al bebé sin miedo. Tan sólo evitaremos un contacto directo con su cara.

Ni que decir tiene que nuestra mascota deberá tener a estas alturas todas las vacunas necesarias y deberá estar desparasitado. Evitaremos dejar solos a ambos. Cuidando los aspectos higiénicos, no deberíamos encontrar problemas en la convivencia entre bebés y mascotas.

También debemos educar a nuestro bebé

Nuestro bebé también deberá tener un proceso de aprendizaje de reglas sobre la convivencia con el animal. Es posible que el/la peque le siga, lo atosigue o arrincone en exceso. Debemos enseñarle que es un ser vivo y no un juguete, y que hay que tratarlo con mimo y cariño.

Es raro que un animal muestre un comportamiento  agresivo si se ha sabido educar bien. Si la personalidad de nuestra mascota es dócil y amigable, siguiendo un proceso de adaptación normal, no debería haber ningún tipo de problema de convivencia. Basta con hacerle ver que se le quiere y es un miembro más de la familia. El cariño que nos ha dado hasta ahora también se lo podrá dar a nuestro/a peque.