Insomnio

Insomnio durante el embarazo

Muchas mujeres sufren insomnio en el embarazo. Según un estudio de Revista de Neurología (publicación neurocientífica de distribución mundial), “existen datos de que alrededor del 70% de las mujeres embarazadas tienen algún tipo de trastorno o dificultad en el sueño durante el embarazo”. Así, se producen trastornos del sueño en cuanto a cantidad y calidad del mismo. Todo ello debido a cambios hormonales, físicos, psíquicos y de comportamiento que veremos a continuación.

Causas del insomnio en embarazadas

  • Cambios hormonales: en cada trimestre del embarazo tienen sus particularidades que afectan al sueño de forma diferente. El primer y tercer trimestre son los peores para conciliar el sueño.
  • Cambios físicos: nauseas o dolor de espalda (más propios del primer trimestre); acidez en el estómago, necesidad de ir al baño por la noche debido a la presión del útero sobre la vejiga, dolores de espalda, más temperatura corporal y presión arterial, mayor tamaño de la tripa, calambres (más frecuentes en el tercer trimestre).
  • Movimientos fetales: a pesar de que el feto comienza a moverse aproximadamente desde la octava semana, es posible que no notes los movimientos del bebé hasta el cuarto o quinto mes.
  • Miedo al parto y a la llegada del bebé: es posible que durante las últimas semanas tengas ansiedad por el parto y por cómo cambiará tu vida una vez nazca tu hijo.

Remedios para el insomnio durante el embarazo

  • Mantener los horarios: esto es muy importante a la vez que difícil para muchas mujeres. Conviene irse a dormir y levantarse a la misma hora. Sí, también en festivos. Sabemos que cuesta, pero merece la pena.
  • Las siestas siempre vienen bien: son reparadoras, sobre todo si por la noche no has dormido. Eso sí, recuerda que no deben ser muy extensas, ya que si no, te costará conciliar el sueño por la noche.
  • No hacer deporte durante las horas previas al sueño.
  • No cenar demasiado: las cenas ligeras, evitando las grasas y los dulces, te ayudarán a evitar la acidez que se produce porque el aparato digestivo funciona más lento durante esta etapa.
  • Beber algo caliente por la noche: evitando el café, el té, el chocolate, Sin embargo, no debes pasarte con los líquidos por la tarde. Aunque es bueno beber agua, intenta ingerirla por las mañanas, ya que si no, por la noche tendrás que levantarte con más frecuencia para ir al baño, otro de los motivos del insomnio.
  • Utiliza técnicas de relajación para embarazadas y ejercicios de respiración para embarazadas: apúntate a clases especializadas de preparación al parto e intercambia impresiones con otras mujeres en tu situación.
  • No veas la televisión o consultes el móvil en la cama. Crea un ambiente tranquilo, por ejemplo, leyendo un libro interesante.
  • Mantenimiento de la habitación: ventila bien y consigue una temperatura ideal. Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), “con 15-17 grados es suficiente para dormir confortablemente”. Además, ten en cuenta que las embarazadas aumentan ya de por sí su temperatura corporal.
  • Posturas para dormir embarazada: sobre el lado izquierdo es mejor, ya que así no se presiona la vena cava y la placenta recibe más oxígeno. También te ayudará una almohada entre las piernas para la circulación sanguínea y otra en la espalda si te duele.
  • Adormecimiento: en cuanto empieces en esta fase, cierra los ojos. Si no, es posible que tengas que esperar un ciclo de sueño para dormirte (aproximadamente una hora y media).
  • Si no te duermes, levántate un rato, realiza alguna actividad hasta que vuelvas a coger el sueño.